VIH: la deseada píldora pre-exposición que no llega

Se trata de una combinación de dos fármacos en una sola pastilla, ingerida una vez al día, y que algunos estudios han demostrado que reduce en casi un 90% las infecciones.

La píldora pre-exposición frente al VIH, un compromiso del Gobierno socialista, no acaba de hacerse realidad a pesar de las reiteradas declaraciones de responsables de Sanidad sobre su aprobación y las constantes reivindicaciones de colectivos de afectados, profesionales y sociedades científicas.

La profilaxis pre-exposición (PrEP) consiste en un tratamiento para prevenir el VIH en aquellas personas con alto riesgo de contraer la infección.

Se trata de una combinación de dos fármacos en una sola pastilla, ingerida una vez al día, y que algunos estudios han demostrado que reduce en casi un 90% las infecciones.

Aprobada en Europa desde agosto de 2016, la píldora está autorizada en prácticamente todos los países “de una u otra forma”: en Francia, Portugal, Noruega, Bélgica, Luxemburgo y Holanda es gratuita, mientras que en Reino Unido hay que pagarla, señala a Efe el doctor Juan Carlos López Bernaldo de Quirós, presidente de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida).

Su autorización en España ha sido una prioridad para el Gobierno, ahora en funciones, como ha manifestado en diversas ocasiones la secretaria del Plan Nacional sobre el Sida, Julia Del Amo, aunque siempre ha evitado adelantar una fecha para su implementación.

En mayo pasado, la ministra de Sanidad en funciones, María Luisa Carcedo, aseguró que junto con las comunidades autónomas estaban estudiando las indicaciones concretas de la PrEP dentro del Sistema Nacional de Salud, así como sus limitaciones.

Fuentes del Ministerio consultadas por Efe se han limitado a señalar que el asunto está en estudio en la Comisión Interministerial de Precios.

El doctor López, de la unidad de enfermedades infecciosas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, considera en declaraciones a Efe que el gobierno “ha hecho un esfuerzo por moverlo, pero el fármaco tiene que cumplir una serie de requisitos antes de ser aprobado y financiado y esos pasos se están dando, quizá, un poquito lentos”.

Desde la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (Cesida), su presidente, Toni Poveda, señala también a Efe que el Gobierno tiene un “interés real” y que el Plan Nacional sobre Drogas y Salud Pública “están acelerando el trabajo”, pero “sabemos que ha habido muchas reticencias por parte de algunas comunidades autónomas, “que se han resistido a su implementación”.

Unas reticencias, a su juicio, “absurdas”, porque el medicamento es un genérico, por lo que “no supondría un gran desembolso” para las arcas autonómicas.

En el mismo sentido se manifiesta el doctor López, para quien el precio “no debería ser un obstáculo”.

“Estamos hablando de fármacos genéricos de precio bajo, en Seisida nos consta que hay gente que está comprando el tratamiento en internet a 30 euros un bote para todo el mes”.

En un estudio realizado en Francia se constata que por cada 17 personas tratadas se evita una infección. Si se tiene en cuenta el precio de la píldora y que un tratamiento antirretroviral de por vida para las personas infectadas cuesta alrededor de 5.000-6.000 euros al año, “es claramente coste-efectivo “.

“Personalmente” Toni Poveda cree que si no se ha autorizado aún puede “tener que ver con algo de homofobia” al ir dirigida al colectivo de gais, bisexuales, transexuales y HSH, aunque confía en que en 2020 pueda ser ya una realidad.

Un documento de consenso del Ministerio de Sanidad de enero de 2018 señalaba que la píldora estaría indicada para mayores de 18 años que no tengan infección por VIH, con más de 10 parejas sexuales en el último año, hayan practicado sexo anal sin protección en los últimos doce meses o hayan tenido al menos una enfermedad de transmisión sexual en el último año.

Aunque es difícil cuantificar la población diana, un cálculo de Sanidad la estimaba en unas 20.000 personas, una cifra que Seisida considera “acertada”.

La profilaxis pre-exposición, en principio, se administraría en las grandes ciudades, que es donde se concentra el mayor colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) “de forma rutinaria y con promiscuidad”, apunta el doctor López.

Tanto López como Poveda coinciden en que la profilaxis pre-exposición no es la panacea, pero sí creen que es un mecanismo más para reducir el número de infecciones.

“Podemos ver una generación libre de VIH y la PrEP puede ayudar”, advierte el presidente de Cesida.

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